
Diagnóstico estructural
Se abre, se cata y se mide antes de presupuestar nada.
- Punzón en apoyos y testas
- Informe con fotos y alcance

Primero se abre y se mira; después se presupuesta
Casas de pueblo, edificios del casco histórico y viviendas que nunca se aislaron. Hacemos la rehabilitación de tejados en León con diagnóstico previo de la estructura, recuperamos lo que aún sirve y devolvemos la cubierta a servicio conservando la imagen del edificio.
Garantía de 5 años
Por escrito en cada presupuesto
Desplazamiento gratuito
También a la provincia y El Bierzo
Presupuesto sin compromiso
Cerrado, con partidas detalladas
Atención rápida
Respondemos el mismo día laborable

Antes de presupuestar
Nadie puede decir qué hay bajo una cubierta de setenta años sin levantar piezas. Abrimos catas en cumbrera, faldón y alero, comprobamos el estado real del soporte y solo con eso encima de la mesa te damos un alcance con el que se puede presupuestar en serio.
El diagnóstico se descuenta íntegro del presupuesto si la obra se ejecuta con nosotros: no es un gasto aparte, es la primera fase del trabajo.
Cubiertas de edificio antiguo
Una buena parte del parque construido de la provincia tiene más de cincuenta años, y en muchos casos la cubierta sigue siendo la original. La rehabilitación de tejados en León consiste en intervenir sobre todo el conjunto —estructura, soporte, capas y cobertura— para devolverle capacidad portante, estanqueidad y comportamiento térmico, respetando lo que todavía funciona. No es lo mismo que hacer una cubierta nueva sobre un edificio sano, ni tiene nada que ver con sustituir unas piezas rotas.
Trabajamos sobre los cuatro tipos de edificio que concentran casi todo lo que se rehabilita aquí: la casa de pueblo con estructura de madera y muros de mampostería, el edificio del casco histórico sujeto a protección, la vivienda de los años sesenta y setenta con cubierta cansada y sin una sola capa de aislamiento, y el anexo agrícola con estructura de madera que lleva décadas sin mantenimiento. Si tu edificio no está en ninguno de esos casos y la estructura está sana, lo que buscas probablemente sea una instalación de cubierta nueva, más rápida y bastante más barata.

Se abre, se cata y se mide antes de presupuestar nada.

Pares, correas y tablero cansados por humedad o insectos.

La causa de casi todo lo que se pudre bajo una teja antigua.

Obras donde el ayuntamiento decide material, color y pendiente.

Aprovechar la obra para aislar y dejar de calentar la calle.

Aligerar la cubierta sin que el pueblo note el cambio.
Hacemos una visita de diagnóstico antes de proponerte nada: a veces basta un refuerzo puntual.
Aquí está la diferencia entre una rehabilitación bien planteada y una obra que se descontrola en la segunda semana. Nadie puede decir qué hay bajo una cubierta de setenta años sin levantar piezas, y quien presupuesta sin hacerlo está apostando con tu dinero.
Se abren catas en al menos tres puntos: cumbrera, centro de faldón y alero. En cada una se mira el estado del soporte, la humedad acumulada, la presencia de xilófagos —carcoma, termita, hongos de pudrición— y, sobre todo, cómo apoya la estructura sobre el muro. También se comprueba si el edificio ha sufrido recrecidos: es muy común encontrar sobre el forjado original varias capas de escombro y mortero de reformas antiguas que están cargando la estructura sin que nadie lo sepa.
Es el punto crítico de casi toda cubierta antigua. La madera se empotra en el muro, no ventila y recibe la humedad que baja por la fábrica. La viga puede estar perfecta en toda su longitud y estar deshecha en los últimos quince centímetros, precisamente donde apoya. Se comprueba con punzón y con inspección directa, y se resuelve con prótesis de resina y varilla o con sustitución del tramo, según cuánto quede sano.
Una cubierta antigua siempre está algo alabeada, y eso no es motivo de alarma: la madera trabaja durante décadas. Lo que sí importa es la deformación reciente, la que se puede fechar. Grietas nuevas en el muro bajo el apoyo, teja que se ha corrido en bloque o una línea de cumbrera que ha cambiado de forma en los últimos años son señales de que algo sigue moviéndose, y ahí no se empieza la obra por el tejado.
Según el estado de la madera
La madera es un material excelente y muy longevo mientras esté seca y ventilada. Casi todo lo que le pasa a una cubierta antigua se explica por la combinación de humedad y falta de ventilación durante años.

Ataque superficial
Cuando el ataque es superficial y la sección resistente se mantiene, se sanea y se trata: inyección en profundidad y pulverización con producto registrado sobre toda la madera vista. Es una intervención razonable y económica que detiene el proceso. Con termita subterránea el planteamiento cambia, porque el origen está en el terreno y el tratamiento debe atacar la colonia, no solo la pieza.

La opción preferente
Prótesis en testas, herrajes en encuentros, viguetas de refuerzo emparejadas a las existentes o un durmiente nuevo que reparta la carga sobre el muro. Es la opción preferente siempre que sea viable, porque conserva la estructura original —que en casco histórico a menudo es lo que exige la licencia— y reduce mucho el coste y el plazo.

Pérdida de sección generalizada
Cuando la pérdida de sección es generalizada, no hay refuerzo que valga. Se sustituye por madera laminada, que llega seca y estable, o por perfil metálico cuando hay que salvar luces grandes con poco canto. En obras donde la estructura se sustituye entera, el resultado ya es una cubierta nueva sobre un edificio antiguo, y el criterio de ejecución es el de una instalación completa.
En casi todas las catas que abrimos en la provincia la causa del deterioro es la misma: agua que entra poco a poco durante años y una cubierta que no ventila para secarla. La teja antigua se colocaba sobre tabla o cañizo, sin lámina y sin cámara de aire; mientras la casa se calentaba con leña y tenía corrientes, esa humedad salía. Al cerrar ventanas, cambiar la calefacción y convertir el bajo cubierta en vivienda, el vapor se queda dentro y condensa contra la madera fría.
Colocamos una lámina impermeable y transpirable bajo la teja, abrimos una cámara ventilada con entrada por el alero y salida por la cumbrera y, cuando el bajo cubierta es habitable, una barrera de vapor por el lado caliente. Es lo que evita que la madera nueva —o la que hemos reforzado— vuelva a estar en el mismo estado dentro de veinte años.
Manchas oscuras en la cara inferior del tablero, olor a moho en el bajo cubierta o serrín fino bajo las vigas: la madera lleva tiempo trabajando húmeda y cada invierno pierde sección.
Casi todas las rehabilitaciones terminan igual: con una cubierta más ligera y, por primera vez, con aislamiento. Esa parte la explicamos en detalle en aislamiento térmico de cubierta, porque es la que cambia la factura de la calefacción.
El casco antiguo de León está protegido —entorno de la Catedral, de San Isidoro y del trazado del Camino de Santiago, declarado Patrimonio Mundial— y ahí las intervenciones en cubierta llevan condiciones estrictas. Pero el asunto no acaba ahí: muchos municipios de la provincia protegen la imagen tradicional de sus núcleos y regulan material, color y pendiente de las cubiertas.
Es la solución que mejor funciona y la que suele exigirse. Se desmonta a mano, se selecciona la pieza sana —normalmente entre el 60 % y el 80 % del total— y se recoloca en la cara vista, completando con teja de recuperación de tono compatible en las hileras que no se ven. El faldón mantiene la pátina y no aparece ese tono uniforme que delata desde lejos una cubierta nueva.
Preparamos memoria, fotografías del estado actual y descripción de materiales para la solicitud de licencia; cuando el edificio está protegido, el expediente pasa además por comisión de patrimonio, y ese trámite tiene sus tiempos. Contarlos desde el principio evita el error más caro de estas obras: cerrar fechas con el cliente antes de tener el permiso.
Tres caminos posibles y un criterio para elegir. Ir tirando —reparar cada vez que aparece una filtración— tiene sentido mientras el soporte esté sano y las intervenciones sean espaciadas: es lo que resolvemos con una reparación puntual del tejado. Deja de tenerlo cuando las llamadas se repiten cada invierno, porque entonces estás pagando cada año una fracción de lo que costaría resolverlo de una vez.
La rehabilitación de tejados es lo razonable cuando el edificio merece conservarse y la estructura admite refuerzo: cuesta menos que rehacer, mantiene la imagen y permite incorporar aislamiento. Y rehacer la cubierta entera se impone cuando la pérdida de sección es generalizada o cuando la geometría original ya no cumple —pendientes insuficientes, aleros inexistentes, encuentros imposibles de resolver—. La cifra que damos para decidir es sencilla: si la rehabilitación supera el 70 % de lo que costaría una cubierta nueva, rehacer sale mejor, y además arranca con garantía completa.
Sea cual sea el camino, conviene mirar antes las convocatorias públicas: buena parte de las obras de cubierta de la provincia entran en programas de rehabilitación energética. Cómo funcionan, qué exigen y en qué momento hay que solicitarlas está en la guía sobre ayudas a la rehabilitación de cubiertas.
Cuatro preguntas para orientar el alcance probable antes de que subamos a hacer catas.
Marca una opción en cada pregunta y verás el alcance más probable de la intervención.
Se levantan piezas en varios puntos y se comprueban apoyos, testas y soporte. Sin esta fase, cualquier presupuesto de rehabilitación es una estimación a ciegas.
Lo cierto —lo que ya sabemos que hay que hacer— y lo probable, con precios unitarios cerrados por si aparece. Así no hay sorpresas a mitad de obra.
Memoria, fotografías y, cuando procede, expediente de patrimonio y solicitud de ayudas. Todo antes de empezar, porque después ya no sirve.
Se recupera la teja aprovechable a mano, se acopia en cubierta o en patio y el residuo se separa por tipos para su gestión.
Refuerzo o sustitución de la madera, tablero, aislamiento continuo, barrera y cámara ventilada. Es donde se decide el confort de la casa los próximos treinta años.
Recolocación de la teja recuperada completada con pieza compatible, remates, canalón y prueba de agua. Entrega con reportaje fotográfico de todas las fases.
| Partida | Unidad | Rango | Qué incluye |
|---|---|---|---|
| Diagnóstico con catas e informe | Vivienda | 180 – 350 € | Se descuenta del presupuesto si se ejecuta la obra |
| Refuerzo puntual de estructura de madera | Unidad | 180 – 600 € | Prótesis, herrajes o sustitución de tramo |
| Sustitución completa de estructura | m² | 70 – 140 € | Madera laminada o perfil metálico, con tablero |
| Tratamiento contra xilófagos | m² | 12 – 28 € | Inyección y pulverización con producto registrado |
| Rehabilitación integral de cubierta | m² | 120 – 210 € | Estructura, capas, aislamiento y cobertura |
| Recuperación y reposición de teja vieja | m² | 18 – 32 € | Desmontaje manual, limpieza y recolocación |
Rangos orientativos, no oferta. El diagnóstico previo se descuenta íntegro del presupuesto si la obra se ejecuta con nosotros.

Conservar, no borrar
En casco histórico y en casa de pueblo, la teja recuperada se coloca siempre en la cara vista y la nueva —cuando hace falta completar— va debajo, donde no se nota. El faldón conserva su pátina y no aparece ese tono uniforme que delata a distancia una cubierta rehecha.
Es más trabajo que tirar y poner teja nueva, y es la razón por la que muchos ayuntamientos de la provincia lo exigen en sus ordenanzas.
Empezamos por el diagnóstico: catas, fotos y un informe con el alcance real. Con eso sabrás qué hay que hacer y qué puede esperar.
Obras sobre edificios antiguos de la capital, la Tierra de León y la montaña.

León
Casa del siglo XIX con dos pares de cubierta sustituidos por deterioro y el resto de la estructura tratado y conservado.

Casco histórico de León
74 % de la teja curva original recolocada en la cara vista del faldón, conservando la imagen del edificio.

Tierra de León
Correas de madera reforzadas y cobertura de panel sándwich nueva en un anexo de 96 m², manteniendo la pendiente original.

El Bierzo
Aislamiento continuo colocado sobre el soporte, aprovechando que la cubierta ya estaba abierta por la rehabilitación.

Maragatería
Prótesis de resina epoxi y varilla de refuerzo en dos testas de viga afectadas por humedad, sin sustituir la pieza completa.

León capital
Casa de pueblo rehabilitada conservando la imagen tradicional, con memoria y reportaje fotográfico aprobados por patrimonio.
Solo si la estructura está sana, y eso se comprueba abriendo, no mirando desde abajo. En muchas casas de pueblo la madera aguanta perfectamente y basta con sanear apoyos puntuales, rehacer el soporte y montar capas nuevas. En otras, la testa de las vigas está pudrida justo donde entra en el muro y no hay rehabilitación posible sin sustituirla.
El diagnóstico con catas se hace en una mañana. Un refuerzo puntual de estructura con retejado de un faldón se resuelve en una o dos semanas, y una rehabilitación integral de una casa de 100 a 150 m² de cubierta suele llevar entre cuatro y seis semanas de obra. Si el edificio está protegido, el plazo que más pesa es el de la licencia y la comisión de patrimonio, que corre antes de empezar.
Sobre todo del estado de la estructura, que solo se conoce tras las catas: no cuesta lo mismo tratar la madera que sustituir pares enteros. Después influyen la superficie, la pendiente y el acceso —andamio, grúa o calle peatonal—, cuánta teja original se puede recuperar y si se aprovecha para aislar. Por eso el presupuesto separa lo cierto de lo probable.
En la mayoría de las obras sí, con la planta bajo cubierta desalojada mientras esté abierta. En una sustitución de estructura completa hay días en que la vivienda queda sin cubierta y no es habitable; se planifican con antelación y se concentran para que sean los menos posibles.
Sí, y suelen exigir que la intervención mejore la eficiencia energética del edificio, lo que en la práctica significa aislar la cubierta. Las convocatorias cambian cada año y casi siempre piden solicitud previa al inicio de las obras: pedir presupuesto con tiempo es la diferencia entre cobrarlas y quedarte fuera.
Aparecen casi siempre: una vigueta peor de lo previsto, un muro sin zuncho, una capa de escombro de un recrecido antiguo. Por eso el presupuesto separa lo cierto de lo probable, con precios unitarios pactados de antemano para lo que pueda salir. Nunca se ejecuta un trabajo no previsto sin comunicarlo y valorarlo antes.
Rehabilitamos cubiertas en León capital, en los pueblos de la provincia y en El Bierzo, con la teja y los materiales que admita cada ordenanza municipal.
Chapa, panel sándwich y sobrecubiertas sin parar la actividad del edificio.
Cuando lo que hay que rehabilitar es una superficie plana que ha perdido la estanqueidad.
Qué material elegir cuando hay que sustituir la cubierta de un edificio antiguo.
Cuéntanos qué edificio es, qué has observado y si la madera tiene manchas o serrín. Te llamamos el mismo día laborable para concretar la visita.